No me han quedado cicatrices de la ostia que nos pegamos.
¿Sabes que he aprendido a base de noches? Que las luces de la ciudad nunca sustituirán a las estrellas, que los balcones nunca serán el prado, que una vez te tumbes a verlas, brillan más de lo que habías pensado. Más vale creer en algo que no desaparecerá al día siguiente. Y al fin y al cabo, las estrellas salen cada noche.
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