Y de repente te veo ahí sentado con tus amigos hablando de cualquier tontería, ajeno a todo lo que yo te quiero, ignorandome como de costumbre. Y yo aquí, a 5 metros, observandote desde lejos, esperando que nuestras miradas se crucen algún día y sepas al menos que existo. Y en ese instante que nuestras miradas se cruzan puedo disfrutar de esos ojos que me quitan el sueño por las noches, esos ojos que me hipnotizan, me ilusionan, pero que por desgracia nunca se han fijado en mi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario